Proyecto Germánico-Latino

Intercomunicación de los Ríos Rhin-Ródano-Ebro

La consecución de un trascendente acuerdo multinacional europeo en los albores del tercer milenio, plasmado en una histórica integración de los países occidentales y que continua expandiéndose a todo el continente, se convierte en un moderno y bien planificado modelo de colaboración, intercambio y desarrollo entre pueblos y naciones otrora antagónicos, que indefectiblemente influirá y será ejemplo para otras regiones y países del mundo.

Si en el pasado, Estados Unidos de América logró conjuntar anhelos y propósitos conforme a un amplio y ambicioso proyecto de nación, y con el tiempo diversificó su vasto poder político-económico, ahora con el surgimiento de la Unión Europea, comienza una era alterna de cooperación, expansión y equilibrio internacional, la cual debe sustentarse en principios de beneficio recíproco, que garanticen fomentar renovadas y fructíferas relaciones entre las naciones industrializadas y en proceso de desarrollo. Al cumplirse en su más amplia expresión: Unión es fuerza, mismo destino y final; los Estados Unidos y la Unión Europea, al recomendar políticas de desarrollo global -compatibles con las aspiraciones y recursos de cada país-, toda supremacía e imposición quedará rezagada.

De las acciones de colaboración inmediata, tiene preeminencia compartir de manera racional y responsable los recursos naturales, donde el agua es la prioridad. Implica que si toda la ciencia y tecnología del hombre se enfoca a encontrar esta insustituible riqueza allende de nuestro planeta -las exploraciones al sistema solar confirman que el agua para sustentar los modos de vida conocidos sólo existen en la Tierra-, hacen de su cuidado y conservación, el bien más preciado de la humanidad. Reflexionar que el agua no puede importarse, pero que en casos muy especiales es factible efectuar importantes transferencias y trasvases entre regiones y naciones, adquiere una posibilidad real en el porvenir europeo.

Así como en las diferentes etapas para consumar la Unión Europea, los proyectos de infraestructura tuvieron una función decisiva para salvar obstáculos políticos e impulsar un desarrollo integral -vías terrestres y fluviales, presas, sistemas eléctricos…, el reciente túnel ferroviario bajo el estrecho de Dover y el Canal Rhin-Meno-Danubio-; en la actualidad, ampliar y ejecutar modernas obras hidráulicas para abastecer a regiones con escasez o bien para controlar su exceso, fortalecerían los preceptos y acuerdos que dieron su origen.

Entre las grandes obras de infraestructura por construirse en la nueva Europa del siglo XXI, sobresale la modernización del extenso sistema de navegación que une a sus principales ríos -Rhin, Sena, Elba, Ródano, Danubio, Ems, Oder, Vístula-. De los planteamientos que se proponen en esta renovada era de progreso, el proyecto Rhin-Ródano-Ebro, conceptuado y planificado para alcanzar un aprovechamiento óptimo y racional de los ríos de la región occidental, tendría un sitio destacado De forma general sus funciones y aportaciones serían:

a) Alemania, al dar su anuencia para derivar agua de su río más representativo, sin que se comprometan los múltiples usos de este recurso en su territorio -excepto la pérdida de energía hidroeléctrica que compensarían Francia y España- haría viable un proyecto que contribuiría a subsanar la escasez de agua en la península Ibérica.

b) Ampliaría la red de canales de navegación en las zonas oriente, sur y sureste de Francia (su actual longitud de comunicación fluvial es de más de 6 000 kilómetros), aunado a derivar caudales complementarios a las cuencas de los ríos Sena, Loira y Garona para suministrar agua a varios centros urbanos, industriales y agrícolas.

c) Transferiría el 50% del volumen inicial derivado del río Rhin -aumentado con aportaciones de los ríos Ródano y Garona-, a la cuenca del río Ebro. Los Pirineos se cruzarían en su extremo poniente, a fin de diversificar la disponibilidad de agua en el centro, oriente y sur de España (cuenca de los ríos Tajo, Duero y Ebro). De igual manera se canalizaría parte de este volumen al norte y centro de Portugal.

d) Al disminuir alrededor del 15% el caudal del río Rhin en su parte baja, la tenaz y permanente lucha que por siglos los Países Bajos sostienen para el control de las inundaciones fluviales y marítimas -que podrían complicarse por las supuestas modificaciones climatológicas- se facilitaría con las acciones y obras propuestas.

De modo que el Proyecto Germánico-Latino Rhin-Ródano-Ebro constituiría un concepto práctico de colaboración, no sólo por sus aspectos económicos-comerciales, sino también para coordinar acciones, metas y programas comunes, cuya finalidad central sea reafirmar la convivencia y prosperidad en países con raíces e idiomas diferentes pero con un mismo destino. Por consiguiente, esta obra de infraestructura de multifunciones -abasto de agua, navegación, control de inundaciones, generación de energía, turismo, piscicultura- pondría a prueba el moderno status europeo, donde las opciones e intenciones unilaterales se sumarían para edificar una trascendente interrelación y participación social-política.

Para hacer asequible tan conveniente obra de infraestructura básica e iniciar una época que se traduzca en ampliar el progreso regional, a continuación se expone lo fundamental de este congruente proyecto, que sin distinción, favorecería tanto a países con raíces latinas -Francia, España y Portugal- como a los de origen germánico -Alemania y Holanda-:

1  El río Rhin, con una cuenca de 220 150 kilómetros cuadrados, longitud de 1 350 kilómetros (el 65% de su recorrido es navegable, desde su desembocadura hasta Basilea) y descarga total al Mar del Norte de 2 250 metros cúbicos por segundo se considera la vía fluvial industrial-comercial más activa de Europa. Casi la mitad de su caudal se origina en los Alpes (67% del territorio de Suiza pertenece a la cuenca), donde nace en el macizo San Gotardo a 3 400 metros sobre el nivel del mar. Su cruce por esta nación alpina y sus afluentes: Aare, Reuss, Birs… se regulan en espléndidos lagos (Constanza, Lucerna, Zurich, Neuchatel), lo cual favorece un flujo con mínimas variaciones. Es oportuno señalar, que al surgir en Suiza los ríos Rhin y Ródano su apoyo a este proyecto es esencial, debido a sus funciones dentro los consejos técnico-administrativos de los recursos de la cuenca.

2  Aguas abajo de Basilea, el río define la frontera entre Francia y Alemania hasta la población de Lauterbourg. Flanqueado en este trayecto por los montes Vosgos y la Selva Negra, reúne condiciones idóneas -profundidad 23 metros y anchura promedio de 200 metros- para ejecutar importantes obras hidroenergéticas de transferencia, las cuales permitirían derivar aproximadamente 350 metros cúbicos por segundo hacia el poniente, aprovechando el río que cruza Mulhouse, Francia. De no tener la capacidad suficiente este cauce natural se construiría un canal para unir el lago artificial de la futura presa Müllheim, Alemania con el río Doubs, afluente del Saona, principal tributario del río Ródano.

3  El caudal por conducir del Rhin hacia el oeste, equivaldría a la tercera parte del escurrimiento que pasa por Basilea. Implica que con base en sus características fisiográficas las alteraciones a la navegación, usos urbanos, industriales y agropecuarios serían reducidas -excepto las pérdidas de energía en sus centrales hidroeléctricas-, ya que inmediatamente río abajo de la presa Müllheim -tendría una altura y un almacenamiento óptimos para evitar serias afectaciones, aunado a contar con esclusas para no interrumpir el tráfico fluvial- confluyen varios afluentes como Ill, Moder, Marne, en Francia y Elz, Kinzig, Neckar, Meno, Sieg… en Alemania y el Mosela por la ribera izquierda que comparten ambos países

4  La moderna conducción Rhin-Doubs de 225 kilómetros -la actual hidrovía se construyó de 1783 a 1833- proseguiría con rumbo general al suroeste hasta la confluencia con el río Saona. En esta intersección, también se aprovecharía el canal Duche que une el río Doubs con el Armancon-Yonne afluentes del río Sena. Es decir, parte del caudal en tránsito se canalizaría hacia la cuenca del río Sena para incrementar la disponibilidad de agua en diversas ciudades -Dijon, Paris…- y ampliar distritos agropecuarios. De igual manera, el canal Loing que une el Sena con el Loira, derivaría agua proveniente del Rhin a la parte centro-oeste de Francia, lo que permitiría aumentar la dotación a diversas centros urbanos -Orleáns, Tours, Nantes…-, industriales, energéticos y agrícolas del valle del Loira  

5  Al contarse con un mayor volumen, la producción de energía en las centrales hidroeléctricas de los ríos Doubs-Saona-Ródano; Yonne-Sena y Loira crecería, además de que estas aportaciones adicionales contribuirían a respaldar los ciclos de enfriamiento en las grandes centrales vapor ubicadas en las riberas de esos ríos -más del 75% de la electricidad en Francia es de origen nuclear-, así como para reimpulsar notablemente el transporte fluvial y consolidar el prestigio y atractivos turísticos de las ciudades y la campiña francesa. Desde luego es indispensable revisar la capacidad de los cauces a las nuevas condiciones de operación, pues cada metro cúbico trasvasado adquiere un alto valor hidráulico y energético    

6  Los caudales conjuntos Rhin-Ródano seguirían su recorrido hacia el sur; donde de ser necesario, completarían el suministro de agua a varias ciudades y poblaciones -Macon, Lyon- y a complejos fabriles y agrícolas. A 75 kilómetros aguas arriba de Aviñón, giraría la conducción al suroeste para unirse al río Tarn, perteneciente a la cuenca del Garona. En este cambio de dirección se requieren obras hidráulicas e instalaciones electromecánicas de gran dimensión para cruzar las montañas Cévennes -al sur de Génolhac-. Aquí, sería conveniente que parte de los escurrimientos del Ródano se incorporen a los volúmenes destinados a España y Portugal, a fin de aumentar la dotación de agua en esos países como para disponer con más agua proveniente del Rhin en las cuencas de los ríos Sena y Loira.  

7  De cumplirse con este propósito, la derivación Rhin-Ródano-Tarn, continuaría con dirección al suroeste hasta la confluencia con el río Agourt, donde variaría su rumbo hacia el noroeste hasta su unión con el río Garona. Después de esta confluencia cerca de Moissa y antes de la intersección con el río Lot, nuevamente la derivación giraría al suroeste -río Gélise-. Para efectuar este estratégico cambio se necesitan obras y equipos de bombeo importantes, además de aprovechar las instalaciones hidroenergéticas en funcionamiento. Significa que los trabajos sobre el río Gélise para pasar el parteaguas Garona-Adour, al realizarse con procedimientos y materiales de vanguardia -todas las obras que integrarían el proyecto se regirían por este principio-, garantizarían cumplir cabalmente con lo planeado.
 
8  En consecuencia, del embalse que crearía la presa Gélise se encauzarían los volúmenes en tránsito al río Adour, hasta su confluencia con el río Gave de Oloron para conducirlos por medio de una hidrovía al arroyo Combo; o bien, transferir e intercomunicar con presas y túneles los diferentes afluentes del Adour -Gabas, Luy, Gave de Pau, Gave de Oloron- para verter parte de sus propios caudales y los trasvasados a la futura presa Combo. Esta estructura, por su situación y función, sería la obra clave del sistema Rhin-Ródano-Garona. Por supuesto, los volúmenes transferidos a las cuencas del Garona y Adaur, también contribuirían a incrementar la producción hidroeléctrica en la región de Aquitania.

9  Todas estas obras hidroenergéticas desde el río Rhin hasta la cuenca del río Adaur, permitirían almacenar-controlar en el extremo oeste de la húmeda vertiente norte de los Pirineos, el valioso volumen por conducir a la península Ibérica. De modo que para cruzar en su zona poniente esta frontera natural franco-española se requieren construir obras subterráneas de diseño y capacidad óptima para trasvasar alrededor de 250 metros cúbicos por segundo (este caudal se formaría con derivaciones del Rhin y aportaciones del Ródano y Garona) al arroyo Erro, tributario de la cuenca Aragón-Ebro, provincia de Navarra.

10  De esta forma, el revitalizante volumen proveniente de Aquitania, después de recorrer 1 250 kilómetros -el 80% de esa longitud sería navegable- desde Mulhouse hasta la salida del túnel de conducción en la vertiente sur de los Pirineos se convertiría en un apoyo primordial para ensanchar las perspectivas de desarrollo en la península Ibérica; aunado a que consolidaría el Plan Hidrológico Español y distendería futuros conflictos por los usos del agua en la cuenca del Ebro. De ahí que si la conjunción de voluntades y esfuerzos de los países de la Unión Europea, convalidan e impulsan la ejecución de tan trascendente obra de transferencia, los beneficios que obtendrían sus socios del suroeste serían inapreciables.

11  Así, el río Iberus-Ebro -el más largo de España- al recibir un valioso volumen anual adicional de 7 900 millones de metros cúbicos, permitiría ampliar los horizontes de progreso, convivencia y participación en su parte media y baja, región mediterránea con crecientes problemas de disponibilidad de agua. Por lo mismo para conseguir una mejor distribución y extender sus beneficios a Portugal -si las condiciones fisiográficas lo facilitan-, es recomendable efectuar trasvases hacia las cuencas de los ríos Tajo y Duero.

12  Significa que en la cuenca del río Ebro, al agregar a sus escurrimientos propios 150 metros cúbicos por segundo (agua suficiente para dotar a 43 millones de habitantes, 10% más de la actual población de España) se cubrirían la necesidades de agua a mediano y largo plazos en varias poblaciones de las provincias de Navarra, Zaragoza, Tarragona, Barcelona, Castellón de la Plana, Valencia, Alicante… y se contaría con abundantes volúmenes suplementarios para usos industriales, agropecuarios y acuícola. Por lo que las prevalecientes insuficiencias de agua (pueden convertirse en un serio obstáculo para el desarrollo en la región oriente-sur) y los previsibles problemas político-sociales por su control y repartición en las comunidades y provincias mediterráneas, quedarían superados.

13  Con la intención de completar el abasto de agua en el centro y poniente de la península Ibérica se derivarían 3 000 millones de metros cúbicos anuales a las cuencas del Duero y Tajo. Este sistema de trasvase, que se integraría con grandes obras civiles y equipos electromecánicos se iniciaría aguas arriba de Tudela para cruzar el parteaguas Ebro-Duero y verter al río Duero -cerca de la población de Olvega- el caudal adicional. En esta cuenca se quedarían 50 metros cúbicos por segundo para distribuirlos en las provincias de Soria, Burgos y Valladolid. Un volumen similar se transferiría a la cuenca del Tajo, por medio de una presa por construirse en las cercanías de Berlanga de Duero, más sus equipos de bombeo asociados, a fin de pasar el parteaguas Duero-Tajo y descargar al río Henares 1 600 millones de metros cúbicos anuales. Esta derivación, ampliaría la oferta de agua para usos urbanos, industriales y agrícolas en las provincias de Guadalajara, Madrid y Toledo.

14  Si la demanda de agua a mediano y largo plazos se incrementa en Portugal, un porcentaje de los volúmenes derivados a las cuencas Tajo-Duero -ambos ríos cruzan su territorio para desaguar al océano Atlántico- podrían cubrir los usos futuros en sus distritos del norte -Braganca, Real, Porto…- y del centro -Castelo Branco, Portalegre, Lisboa…- Por lo tanto, Portugal al tener más holgura para planificar su crecimiento económico, también participaría y se beneficiaría del sistema de transferencia Rhin-Ródano-Ebro.

15  Asimismo, el caudal transferido aumentaría la generación de energía en los sistemas hidroeléctricos de los ríos Ebro, Duero y Tajo, e inclusive haría atractivo construir nuevas centrales de este tipo y ampliar las existentes. Es decir, los dos países ibéricos al contar con agua suficiente, afrontarían en mejores circunstancias la escasez de este recurso vital en varias de sus provincias y distritos, y consolidarían y acrecentarían su nivel de vida y prosperidad a condiciones semejantes a las otras naciones de Europa occidental.      

Este proyecto multinacional de amplia visión y largo alcance para extender y fortalecer los lazos de amistad y colaboración en los países del oeste-suroeste de la Unión Europea, exige un firme compromiso y análisis imparcial, que sin sofismas y hegemonías, conduzcan a establecer acciones, planes, programas y convenios para definir su factibilidad. Sin duda, los recursos financieros demandados para su eventual ejecución son cuantiosos, pero sus ventajas y beneficios -empleo, reactivación económica…- resultarían mucho mayores. Así, la alta participación y rentabilidad de las inversiones energéticas y de capital, al aplicarse en actividades productivas y constructivas, incrementarían el patrimonio regional.

El Proyecto Germánico-Latino. Rhin-Ródano-Ebro, donde Alemania aportaría un volumen consensuado de su región sur-poniente, sin que esto afecte sus usos propios; Francia, que tendría agua adicional en sus principales cuencas para flexibilizar su distribución; España, con nuevos y abundantes caudales para afrontar mejor contingencias y escasez de agua; Portugal, con una reserva estratégica para diversificar su desarrollo y Holanda, con mayor capacidad de maniobra para regular y controlar las inundaciones fluviales se traduce en un objetivo y tema de negociación e interés mutuo en la moderna y dinámica Unión Europea.

México, D.F. Abril de 2004.


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