Por Subdesarrollo. No Voto

México como república federal espera con ansiedad festejar dos siglos de vida libre e independiente. Para su consecución, requiere trascender de sus problemas internos, sanar sus heridas coloniales, superar injerencias y ambiciones externas, liberarse de partidos, grupos e individuos que anhelan su propio beneficio. Estas limitaciones y contradicciones, en la actualidad se complican por:

o        Aplicación de recursos humanos, naturales y económicos en actividades poco productivas y útiles para el desarrollo del país: Campañas y elecciones políticas permanentes y onerosas, presididas o bien representadas por líderes y organizaciones que tratan de imitar, adecuar e instituir -generalmente de forma equivocada- teorías y fundamentos que fueron concebidos para pueblos y naciones muy distintos a México; Derroche monetario en funciones políticas, sociales, administrativas y especulativas con la consecuente pérdida de tiempo y recursos; Sobrevivir mediante planes y programas de emergencia, los cuales además de dispendiosos e incompletos no resuelven los problemas, sólo los aplazan y acrecientan.

o        Dirigentes que tienen la mente y el corazón puestos en dimensiones inferiores a la grandeza del país; o bien, persisten en conceptos y lineamientos políticos extemporáneos e incompatibles a la idiosincrasia, necesidades y realidad de los mexicanos. El desarrollo, la riqueza y la distribución equilibrada del patrimonio y el trabajo constructivo, no se consigue con acciones de compasión, planes ilusionistas y programas de promesas.

o        Ciudadanos indiferentes pero complacientes y contentos por un regalo o coacción para otorgar su sufragio a candidatos o partidos que casi siempre ofrecen las mismas quimeras y pocas veces cumplen. Si se reflexionara -aunque sea un momento- en los antecedentes, las actitudes y lo expresado por los diferentes actores políticos, la sociedad seleccionaría mejor su porvenir, pero al enterarse relativamente poco del acontecer nacional, la elección se basa en la opinión e imposición de sistemas de comunicación y en tendenciosas encuestas.

o        Sustentar y convalidar el hecho de que la democracia -la palabra política más repetida- es la forma y justificación plena para tener gobiernos que velen por los intereses del país. Ignorar las raíces, virtudes y relaciones históricas de los mexicanos para inculcar el método fundamentalista, de que el poder reside en el pueblo, lo único obtenido es una malversación del erario público para financiar partidos e instituciones políticas, que aprovechan la credulidad y paciencia del pueblo para administrar esas organizaciones como propiedad privada y colocar muchas veces en los distintos escaños y puestos de elección popular a familiares, incondicionales y amigos, aunado a que el voto emitido (o renunciado) es de los más costoso y ofensivos en una nación con severas carencias y graves contrastes sociales.

o        En nombre de la libertad de expresión y la democracia, los gobernantes indican el camino a seguir al pueblo de México. Sus expresiones simplistas y prosaicas para agradar y atraer a una sociedad con poco hábito por la lectura, apoyadas por varios programas televisivos y radiofónicos que reafirman ese lenguaje, medios de comunicación impresos que reproducen y engrandecen las incoherencias y procacidades de políticos y personajes públicos, se convierte en un ejemplo que deforma y conduce a un estado de indefinición y subdesarrollo.

o        Conflictos de poder permanentes entre partidos y organizaciones registradas-subsidiadas y no-registradas. Los representantes populares emplean el tiempo y los recursos en discutir, estudiar, reformar, cambiar, alterar, detener, anular, archivar, tergiversar… las propuestas de ley y reglamentos; legisladores que en su mayoría, tienen superficiales conocimientos de los temas. Significa que la vida nacional, queda supeditada a la manera de interpretar de los excesivos funcionarios, diputados y senadores, soslayándose el requisito, si cuentan con la experiencia y preparación adecuada. Después de ser publicadas esas leyes, en ocasiones se vuelven a reajustar y el poder Judicial debe intervenir para dictaminar sobre esos desatinos.

o        Grupos insurgentes que surgen por doquiere, motivados por gobernantes prepotentes que consideran al país como su propiedad; o por gobiernos débiles y  versátiles que prometen la riqueza y el patrimonio a grandes consorcios. En ambos casos, la paciencia e inconformidad llegan a su límite y se manifiestan en organizaciones que toman como estandarte, ideologías e ídolos revolucionarios con poca aceptación e identidad interna, aunado a que el tráfico de estupefacientes se disemina como un medio de poder político-económico y de subsistencia. …Si toda esta ilegalidad se sumara a un proyecto de nación que resalte y valore lo nuestro, los gobiernos tendrían como propósito central el bienestar y progreso de los mexicanos.

o        Protagonismo de instituciones y grupos ya sean públicas, académicas o sociales que reiteran los problemas y necesidades nacionales, sin especificar -excepto en algunas ocasiones- las soluciones correctas y a fondo. Esta incesante situación, origina por un lado, propuestas incompletas y parciales a los fines de quienes las presentan y, por otro, se enrarecen y confunden los objetivos y aspiraciones con respecto a una meta de amplia visión y largo alcance. El resultado, cada organización política, empresarial y social tienen su proyecto de país, sin importar si su compilación o reproducción de las fuentes originales se efectuó bien. En este impasse, las grandes ciudades se encuentran en riesgo latente de ruina por inviables políticas de crecimiento y se desdeñan proyectos secuenciales e integrales bien planificados.

o        Quedar la factibilidad y construcción de importantes proyectos de infraestructura a la voluntad y finalidad de grupos que enarbolan y defienden intereses locales (ambientales, comunitarios), relegándose objetivos regionales y nacionales. Este desfavorable hecho se complica por deficiencias e ineptitudes de entidades de gobierno, pues al aplicar una visión y concepción restringida se alteran obras originales con altos índices de rentabilidad y  participación y/o para justificar sus funciones y actividades, provocándose la pérdida de tiempo, el encarecimiento, conflictos políticos-sociales y un ingente desperdicio de recursos

o        Insistir en políticas económicas, sean socialistas o capitalistas, que favorecen la exportación de productos sin industrializar -petróleo, agropecuarios, minerales- para intercambiarlos por divisas de papel, en lugar de procesar en la nación los recursos naturales para darles el mayor valor agregado, lo cual se traduzca en generar trabajo productivo (no gasto social, administrativo, especulativo, corruptivo, político, emergente, de seguridad…), riqueza, bienestar e impuestos. En contradicción, aumentan las importaciones -combustibles, alimentos, bienes de capital y de consumo- para subsanar los desequilibrios asociados a una balanza comercial, donde México compra productos procesados a muy alto precio y vende-regala recursos de alto valor energético-económico.

Sin duda, existen más razones por las que el país se encuentra en retroceso. De ninguna manera deben minimizarse. Las prevalecientes, anárquicas e interminables pugnas de poder, fomentadas por líderes con planteamientos y discursos exhibicionistas y anacrónicos, sin contenidos y fundamentos serios y profesionales que aseguren un auténtico y equitativo desarrollo, se convertirán -de no corregirse a tiempo- en una secesión territorial. De ahí que frente a este horizonte político, la obstrucción y descalificación de ideas y planes de progreso… Por Subdesarrollo. No Voto.

Por lo que ¿México alcanzará dos siglos de país independiente para garantizar su posteridad o sucumbirá por la ambición, los conflictos, la displicencia y el protagonismo de sus habitantes?

México, D.F. Noviembre de 2005


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