Ideología y Política. Crisol de Voluntades para un México Nuevo y Auténtico

Conforme transcurre el tiempo y evoluciona la humanidad, en los países señalados como del Tercer Mundo, las condiciones y perspectivas de vida se deterioran inexorablemente, sin que los gobiernos o autoridades ungidos-elegidos por una ciudadanía esperanzada, pero cada vez más desesperada, rectifiquen a fondo y en definitiva las limitadas e inequitativas políticas de desarrollo y social, impuestas desde poderosos organismos internacionales ubicados en naciones industrializadas

Los criterios de democracia-derechos humanos y globalización-privatización, que sin una verdadera discusión y obligadamente aceptan regímenes de Latinoamérica y de otras regiones similares, evitan acceder a un mejor nivel y calidad de vida para sus habitantes, lo que además de comprometer el destino, la civilización, la libertad e independencia de muchos países, ocasionan que la vulnerabilidad, dependencia y sometimiento se afiancen y traduzcan en un severo y agobiante subdesarrollo.

Así, los sistemas económico y financiero prevalecientes en el mundo, son sostenidos en forma artificial y ventajosa por grupos de poder incrustados en los gobiernos de los países ricos y pobres, los cuales deciden en que momento, circunstancia o época hunden, desestabilizan o controlan a naciones como México. Por supuesto, estos insensibles especuladores cogobernantes, cuidan que la calidad de vida en los pueblos del primer mundo se incremente -donde la mayoría de ellos radica-, sin importarles que los millones de habitantes tercermundistas se empobrezcan hasta la miseria. No obstante, procuran que las minorías de poder en esos países relegados del desarrollo, aumenten su riqueza para evitar crear peligrosas inconformidades y conflictos político-sociales-religiosos que comprometan su supremacía.

Para acrecentar tan injusta explotación-expoliación de las riquezas naturales y del trabajo productivo de las naciones emergentes, cada día crece la transferencia de estos recursos básicos para sostener el desarrollo de los países ricos, a fin de que sus habitantes disfruten bien su existencia y amplíen sus oportunidades de prosperidad. En apariencia, surgen organismos regulados por los grupos de poder económico-financiero, que se preocupan por estas graves alteraciones y diferencias entre los habitantes del primer y tercer mundo; pero la inevitable realidad los contradice, pues la sobre explotación y agotamiento de las riquezas potenciales de la Tierra, al disminuir afectan sin distinción la vida futura de esta sociedad globalizada.

De modo que el intercambio de nuestros valiosos recursos naturales por papel-moneda-divisa, en especial los no-renovables como los hidrocarburos, que en lugar de procesarlos íntegramente en el país para darles el máximo valor agregado y generar aquí, bienestar, empleo, riqueza e impuestos para cumplir los compromisos adquiridos con los gobiernos y organismos acreedores, su exportación aumenta nuestras carencias y endeudamiento.

Todo esto se debe a las estrictas normas de los grupos de poder, que exigen comercializar la mayoría de nuestras materias primas por productos fabricados en países industrializados, o bien transformar una parte en las empresas mexicanas utilizando sus patentes, métodos y procesos, y en la industria maquiladora que destina la mayoría de sus productos a la exportación.

Con base en estas normas y preceptos, que restringen un desarrollo creativo y una ciencia-tecnología propia, la ilusión de acceder a niveles superiores de vida, hace que México y otros pueblos retrocedan, pues al malbaratar sus riquezas potenciales, el producto de su trabajo y propiedades se alejan definitivamente del progreso, mientras que su dependencia y subordinación con los elitistas organismos y centros mundiales de poder financiero se perpetua. Desde luego, las actuales políticas económicas continuarán inmovibles en su esencia y actualizándose a los nuevos tiempos, si esta forma de interdependencia global-mundial satisface las aspiraciones de los pueblos del Tercer Mundo; o bien, si deciden suspender los insostenibles e injustos subsidios, las posibilidades de lograr su prosperidad aumentarían.

Con la intención de hacer posible y concretar este necesario cambio en las relaciones políticas, económicas, financieras y comerciales en vigor, existen diversidad de propuestas, alternativas, recomendaciones y directrices, que deben analizarse y conjuntarse a su expresión más simple y equitativa. Seleccionar el camino correcto, de acuerdo con los intereses, objetivos, obligaciones, derechos y planteamientos generales de cada país, concertando una meta común y una pacífica convivencia con pleno respeto internacional se dice fácil, pero resulta elemental con la finalidad de que las naciones rezagadas avancen en su desarrollo económico y social.

Por siempre se busca tan inaplazable anhelo, y así como la vida y el tiempo son irrecuperables y no-renovables, tampoco existe ni surgirá en condiciones y circunstancias previsibles una congruente relación humana. Esto se complica, con la instauración de ideologías, en teoría extremas, y en la práctica coincidentes en sus propósitos (conservadora-imperialista-capitalista y liberal-revolucionaria-socialista) Aunque emplean estrategias y métodos distintos, y se adecuan a las aspiraciones y planes de cada pueblo, los grupos de poder que en el fondo controlan y determinan a su entera conveniencia y satisfacción la política por prevalecer, impiden encontrar un mejor orden y una más alta armonía internacional.

Como mexicanos debemos ponderar las consecuencias, implicaciones y efectos de los fundamentos que hoy rigen en el mundo de democracia-derechos humanos y de globalización-privatización para establecer y sustentar los alcances, objetivos y metas de una renovada y digna nación. Para hacerla realidad, es imprescindible analizar y considerar las siguientes interrogantes con su respectiva respuesta-propuesta:

1   ¿México, como puede construir el camino que lo guíe a un equitativo desarrollo? A partir del traumático encuentro de sus antiguas civilizaciones con la cultura española-europea, las diferencias, rencores y humillaciones continúan y se arraigan; a tal grado que las pugnas de partidos, organizaciones y grupos (políticos, sociales, de gobierno, insurgentes, académicos, intelectuales…) dividen y debilitan la unión entre los mexicanos. Esta realidad, al desplazar los intereses supremos de la Patria se traduce en pérdidas de valores, identidad y cultura, que para nuestra supervivencia debe afrontarse con decisión Sólo de nosotros depende el progreso o fracaso del país su integridad territorial o división, su civilización o transculturación, su fortaleza o debilidad. Sin retórica, sofismas y apatía, magnifiquemos la tierra donde nacimos.

2   ¿Hasta cuándo se dejará de imitar, adecuar y traducir formas ajenas de pensar y vivir? Las lecciones de la historia son tan severas y evidentes, que sobre cualquier deslumbrante o sugestivo espejismo debemos valorarnos e impedir que gobiernos y pueblos distantes y ambiciosos influyan y decidan nuestra existencia. Si en el pasado, la cultura y la patria fueron seccionadas dramáticamente, hoy con una población en constante crecimiento y disminuyendo de manera irresponsable y peligrosa los recursos y riquezas potenciales, el destino nos exige, además de una profunda rectificación de las formas y políticas de desarrollo, recuperar, fortalecer y acrecentar el origen de nuestro nacionalismo-patriotismo. No olvidemos errores y lecciones del siglo XIX, cuando las luchas de poder entre liberales y conservadores, derivaron en la separación de las provincias centroamericanas (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica) y años después, la pérdida de los vastos territorios del norte (Texas, California, Arizona, Nu evo México, Nevada, Utah, Colorado…); secesión equivalente a casi tres millones de kilómetros cuadrados.

3   ¿Es utópico cambiar y reconfigurar a fondo la visión, mentalidad y metas de nuestra gran nación para salir del subdesarrollo? Cuando un país es erosionado en la esencia de sus valores, y sus dirigentes y clases privilegiadas contribuyen a facilitar dichos propósitos, su ejemplo resulta fatídico y distorsionarte en todos los niveles de la población, convirtiéndose en una obsesiva, artificial y frustrante aspiración, lo cual compromete el territorio, la independencia, soberanía y libertad. Sin importar condición y status social, emprender la transformación que implica el deseo de ser nuevamente orgullosos y auténticos mexicanos, debe considerarse como la más trascendente finalidad y grata satisfacción, que sin dilación, egoísmo y displicencia, sean los fuertes cimientos y fundamentos del México nuevo del tercer milenio.

4   ¿Es posible lograr un objetivo único, donde todos los mexicanos -criollos, mestizos, indígenas- tengan iguales oportunidades de prosperidad? Aprender de los nocivos conflictos, segregaciones y luchas sociales que caracterizan nuestro pasado y presente, permitirá entender y apreciar la idiosincrasia y el carácter resultante de nuestra mezcla y convivencia racial, lo cual sensibilizará y fortalecerá el espíritu nacionalista, a fin de dejar antagonismos y construir un país mejor para las nuevas generaciones. Sólo así, apreciaremos realmente lo insustituible que representa una fructífera confraternidad y vida republicana, donde el desafío de tener una patria renovada y prodigiosa sea nuestro máximo anhelo en cualquier situación y época. Esto tiene preeminencia, pues ahora por hechos y circunstancias parecidas al siglo XIX, el sureste, la región más rica en recursos naturales -agua, energéticos, bosques, selvas- y las entidades de la península de Yucatán también pueden separarse.

5   ¿Frente a los poderosos intereses externos, cuáles acciones y estrategias se requieren para mantener la unión nacional? Varias opiniones indican, que lo conveniente es incorporarnos en todos los sentidos a nuestro vecino y socio comercial del norte, a fin de acceder a formas de vida de primer mundo. En teoría resulta atractivo, pero en la práctica es todo lo contrario, al considerar que a mediados del siglo XIX se apropiaron de más de 2.5 millones de kilómetros cuadrados de territorio mexicano (California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, Utah, Colorado) quieren continuar expandiéndose. De modo que seríamos incorporados como ciudadanos de segunda o tercera y la frustración sería mayor. En consecuencia, el principio de aquilatar en su correcta dimensión lo que disponemos y representamos como nación, además de fortalecer nuestra capacidad de decisión, relación y negociación con Estados Unidos de América y otros países, garantizará afrontar en mejores condiciones lo presente y lo futuro, al desecharse indiferencias, conformismos y pasividad; compromisos que sin duda, evitarán repetir errores y hechos denigrantes.

6    ¿Es congruente que las actividades y los empleos productivos adquieran preferencia respecto al gasto social, administrativo y especulativo? El desequilibrio que prevalece en la economía, producido entre otros factores por el favoritismo otorgado a funciones poco rentables -en lugar de generar trabajo remunerativo que reclaman millones de mexicanos-, complicado por la excesiva estructura burocrática que conlleva corrupción, duplicidad, detenciones e ineficiencias, torna inaplazable una reforma a fondo de las políticas económico-administrativas vigentes, a fin de que las acciones y consensos constructivos sean los cimientos de progreso, bienestar y distribución de la riqueza. Esto demanda dejar de intercambiar petróleo para seguir acumulando aparente fortuna y seguridad basadas en divisas de papel. El patrimonio nacional no es el dinero, son sus recursos naturales y su territorio, enaltecidos por el empleo productivo de sus habitantes. Al abandonar planes sexenales e instaurar un proyecto de amplia visión y largo alcance para edificar un país bien planificado, moderno y equitativo, México corregirá su rumbo y garantizará su posteridad.

7   ¿Entonces es recomendable avanzar del concepto de plan sexenal a un proyecto nacional de amplia visión y largo alcance? Cuando se instauró el primer plan de seis años, de 1934 a 1940 en el régimen del General Lázaro Cárdenas, los habitantes del país eran 16 millones -población inferior a la que hoy reside en el área metropolitana del Valle de México y seis veces menos a la existente en la República-. Es decir, si en la actualidad los recursos y riquezas disponibles disminuyen y las principales regiones y ciudades presentan un peligroso deterioro y sobrepoblación que las están haciendo inhabitables e ingobernables, tornan urgente abandonar estos planes y programas gubernamentales limitados a fin de instaurar todo un proyecto nacional con acciones y propósitos coordinados a corto, mediano y largo plazos, que permita edificar un México nuevo, moderno y bien planificado para los mexicanos de hoy y siempre.

8   ¿Ante los actuales embates e inconformidades, cómo se integrarán al progreso aquellas regiones que hace años permanecen marginadas? Es de vital importancia aprender la lección histórica de los siglos pasados, cuando las luchas por el poder, la falta de interés, visión y patriotismo de los gobernantes y el abandono en que estaban los vastos territorios del norte, propiciaron y facilitaron su secesión. Ahora, por hechos y circunstancias parecidas, el sureste (Veracruz-sur, Oaxaca-oriente, Chiapas y Tabasco), la zona más rica en recursos naturales -agua, energéticos, bosques, selvas-, además de las entidades peninsulares (Campeche, Quintana Roo y Yucatán) pueden separarse. Por consiguiente, antes de que en lo futuro los connacionales del restante país acudan a buscar trabajo -como hoy acontece en los otrora territorios del norte-, incorporemos a esta estratégica y codiciada región de México, con proyectos y obras de infraestructura básica de alta participación y rentabilidad para impulsar su desarrollo y el del país.

9   ¿La delicada inestabilidad política-social de la región sureste asocia graves riesgos, existe alguna solución de fondo? La lacerante marginación y falta de respeto a la cultura, tradiciones e idiosincrasia de los pueblos indígenas, que en lugar de disminuir creció, origina una situación de alto riesgo para la integridad y posteridad de la nación. Esto, al combinarse con la ambición e intereses de los poderosos grupos económico-financieros internos y externos para controlar y aprovechar sus valiosos recursos naturales, provoca indignación y preocupación en la sociedad por la parcial y  retardada respuesta gubernamental y la excesiva injerencia internacional. Con la ejecución subsiguiente del programa de proyectos de infraestructura propuesto para aprovechar de manera congruente y responsable sus riquezas potenciales, además de propiciar bienestar y desarrollo a los habitantes regionales, podrán conciliarse divergencias y aspiraciones que consoliden la unión del sureste con la federación.

10   ¿Existe la voluntad gubernamental y de la sociedad para restablecer el equilibrio natural y humano en las grandes áreas metropolitanas? La incontrolada centralización de actividades y funciones en las principales regiones y ciudades del país, con sus graves problemas de sobrepoblación -de mantenerse la tendencia demográfica para mediados del presente siglo la población se estabilizará en 160 millones de mexicanos-, escasez de recursos y servicios, excesivos subsidios, etc., puede derivar en un peligroso e inconveniente conflicto político, económico y social, que las convertiría en zonas devastadas, contaminadas e inhabitables; hechos que comprometerían su propia existencia y la del país. Por lo que descentralizar, descontaminar y reordenar el crecimiento poblacional-urbano-industrial de las grandes metrópolis, debe ser una imperante necesidad y objetivo de todos los mexicanos -de ciudad y de provincia-, ya que una nación moderna y correctamente planificada y aprovechada, beneficiará sin distinción, a todos sus habitantes.

11   ¿De los contrastantes y múltiples problemas que agobian a nuestro país, el área metropolitana de la ciudad de México tiene solución a su expansionismo? Al ser el Distrito Federal el cerebro y corazón de la República, su interminable centralismo y por lo tanto su peligrosa conurbación con los estados circunvecinos   -México, Hidalgo, Morelos-, atrofian cada vez más sus funciones, facultades y capacidad de desarrollo. Este crecimiento anárquico y deliberado por cuestiones de control político-económico-social, daña severamente al Valle de México (la sobreexplotación de sus recursos, en particular el agua subterránea, puede colapsarlo en el lapso de una generación), situación que obliga, sin populismo ni prebendas políticas, a establecer acciones sustentadas en estrictos reglamentos y leyes para su ordenación y desconurbación. Para cumplir este inaplazable propósito se recomienda la construcción de nuevos, modernos y funcionales Complejos de Desarrollo, formados por centros urbanos, parques industriales y comerciales, vías de comunicación, distritos agropecuarios y acuícolas, ubicados en regiones que cuentan con abundantes riquezas naturales.

12   ¿Esta solución general para devolver la magnificencia al Valle de México y a otras regiones cómo hacerla realidad? La antigua y espléndida región lacustre del Anáhuac que enorgulleció a propios y extraños, no podrá recuperar su abundante flora, fauna y lagos, pero si es factible restaurar su panorama limpio y agradable, a fin de asegurar una vida placentera y fructífera, reduciendo de manera significativa su sobrepoblación, al ofrecerse en los bien planificados Complejos de Desarrollo, suficientes y atractivas oportunidades de progreso a sus habitantes e inmigrantes. Por supuesto, esto requiere canalizar las inversiones de gobierno y privadas a estas regiones preferenciales desarrollo para crear la infraestructura básica e impulsar así, a las nuevas ciudades, centros industriales…, lo cual permitirá a la ciudad de México y otras zonas urbanas racionalizar, controlar y distribuir mejor su crecimiento.

De acuerdo a estas interrogantes y planteamientos, con sus reflexiones y respuestas prácticas, basadas en propuestas de acción precisa y programas factibles de amplia visión y largo alcance, será posible garantizar una vida y porvenir digno a los mexicanos de hoy y de mañana. Al determinar la mejor solución, es fundamental la participación y el compromiso de todos los sectores -gobierno, empresarios, trabajadores, campesinos, medios de comunicación-, que al unificarse en un sólido frente nacional, queden ensanchadas las expectativas para acceder al pleno desarrollo, aunado a fortalecer la entereza de México para arrostrar sin titubeos, las presiones y hostigamientos de los grupos que desean su control y divisionismo.

Los planes y programas del Proyecto Nacional México Tercer Milenio, que hace varios años está puesto a consideración del gobierno, presentado a la iniciativa privada y asociaciones de profesionistas, publicado y divulgado en importantes medios de comunicación y enriquecido con sugerencias y opiniones de todos los sectores, representa una respuesta integral y a fondo, a las preguntas, incertidumbres e inquietudes que hoy abruman a la sociedad mexicana. Desde luego, existen obstáculos y argumentos en su contra que impiden y dificultan instaurarlo, motivados, ya sea por la incomprensión y soslayamiento de sus objetivos, al calificarlos de irrealizables, o bien, por el desinterés y la apatía.

A las instituciones, organizaciones, grupos y personas en desacuerdo, es oportuno que reflexionen… Si en el Valle de México las crecientes dificultades asociadas a la sobrepoblación -escasez de agua, asfixiante contaminación, comercio ambulante, falta de vivienda y empleo, hundimientos, inundaciones, inseguridad, transporte y vialidad caóticos, excesivo consumo de energéticos, falta de rellenos sanitarios… – no tienen una solución definitiva, y cada vez es más difícil y costoso tratar de ordenar su desarrollo y satisfacer estos servicios y carencias, que puede esperarse a corto plazo, pues solamente en los últimos años, al agregarse más de dos millones de habitantes al área metropolitana, sus múltiples demandas y suministros se convierten en subsidios y problemas de toda índole, lo cual afecta a todo el resto del país.

Otro ejemplo vigente que puede desencadenar efectos impredecibles en el futuro inmediato, es la falta de sensibilidad y el tiempo perdido para afrontar con decisión el conflicto insurgente del sureste. Este creció y se menospreció hasta convertirse en un problema nacional de repercusión internacional, donde cualquier expresión o estrategia anunciada de sus protagonistas se difunde miles de veces por doquier, contribuyendo a crear cierta simpatía e identificación de algunos sectores de la sociedad con sus voceros y la aparición de otros movimientos similares, situación que desprestigia más a México y condiciona las acciones de las autoridades civiles y militares. Su enorme costo político, económico y social para la nación, y su inadecuado manejo desde su surgimiento, facilita los propósitos de sus autores y activistas, que pretenden el control e incluso la secesión de tan estratégica región.

Estas dos situaciones extremas, la primera debida al centralismo-sobrepoblación-expansionismo territorial y la segunda, derivada por la marginación-abandono-desprecio, impiden diferir soluciones definitivas del gobierno, tanto del Distrito Federal y estados vecinos como de la República, donde la participación consciente y dinámica de los sectores privado y social debe ser determinante. Asimismo, por ningún motivo es conveniente posponer programas sustentados en inversiones, actividades y trabajos productivos para dar preferencia al gasto social, administrativo y especulativo, los cuales además de onerosos no resuelven las causas que los originan; pero en cambio, empobrecen y deterioran aún más la vida en el país.

México Tercer Milenio, al representar en esencia un amplio proyecto de nación, con sus acciones, planes y programas integrales a corto, mediano y largo plazos, conceptuado con altos valores y aspectos ideológicos para sentirnos orgullosos de ser mexicanos y de vivir en nuestro inigualable país, sustentado en diversas obras de infraestructura planificadas y programadas para asegurar altos índices de rentabilidad y eficiencia -esto significa, que sean un competitivo negocio para el país, el inversionista y la población- y proyectadas en cabal armonía con la naturaleza, simboliza una real posibilidad de progreso. De ninguna manera se pretende imponerlo -se respetan las opiniones en contra y el desinterés a priori-, sólo se pide que estos cuestionamientos e indiferencias sean canalizados positivamente para comprender, conocer y enaltecer sus fundamentos y proyectos que lo conforman.

Por lo que la nación no debe continuar viviendo del pasado, con costosos y recurrentes planes de emergencia -políticos, económicos, de agua, energía, seguridad… -, ya que además de comprometer su porvenir y propiciar su división se empeorarían sus condiciones. Este amplio concepto de país, al representar un crisol para conciliar intereses y voluntades de los sectores de gobierno, privado y social -conforme a una directriz y meta general- sus propuestas, programas y obras de infraestructura básica, contribuirán a reafirmar y aumentar la unidad y lograr el pleno desarrollo.

Hoy como nunca, los valores supremos de la Patria deben regir nuestro destino. La desmedida ambición y el peligro que caracteriza a los poderosos grupos de especulación económica y financiera, de tráfico de estupefacientes, de desestabilización política…, exigen nuestro máximo esfuerzo, decisión y voluntad para salvaguardia y permanencia de la gran nación mexicana.

Ideología y Política NovAztlán
Crisol de voluntades para un México Nuevo y Auténtico

Sustituir indiferencias, rencores y menosprecio por una convicción de ánimo de superación y orgullo, hasta el engrandecimiento de una vigorosa nación, permitirá apreciar nuestro pasado, afrontar con decisión el presente y desafiar con seguridad el futuro, consolidará el carácter y posición universal que México debe recuperar. Así, lo subjetivo y contrastante de nuestra historia, con hechos externos que truncaron periodos de gloria y progreso de culturas autóctonas, reemplazados por la imposición de formas y sistemas de vida completamente diferentes, propiciará el resurgimiento de una civilización, que por su alcance y proyección, será ejemplo para otros países.

Con esta visión que trascenderá allende nuestras fronteras, es factible desarrollar los postulados para constituir una ideología acorde a nuestra raíz e idiosincrasia, la cual evite seguir adecuando, traduciendo o bien imitando, sistemas políticos de gobierno creados para países con pensamientos, normas de vida y finalidades totalmente disímiles al pueblo de México. Esto no es utopía o un buen deseo. Se trata de eliminar las desventajas que actualmente tenemos frente aquellas naciones con ideología propia; que con sus variantes, modificaciones y combinaciones para ser impuestas, restringen nuestro progreso y el de otros países similares, al radicalizarse y extenderse su supremacía y, por lo tanto, señalarnos como del Tercer Mundo.

Al conscientizarnos de hechos pasados que trastrocaron nuestra organización política y social, con sistemas dependientes y autocráticos a partir del virreinato, donde el destino se decidía a miles de kilómetros -hoy prevalece esta manera de control y se afianza con más ímpetu para reimplantar un nuevo orden mundial-, las consecuencias son tan nocivas, que los mexicanos por ningún motivo debemos permanecer indiferentes frente a tan inaceptable e injusta situación, y rescatar e instituir el siguiente pensamiento político, base del México nuevo del tercer milenio:

Primero   Desarrollar un magno espíritu de indeclinable superación, donde la aspiración principal sea engrandecer y fortalecer a nuestra patria.

Segundo   Entrelazar la conciencia nacional como un todo, lo que evitará las consecuentes causas que alteran nuestra identidad.

Tercero   Enaltecer el orgullo de ser mexicano, enfatizando que el futuro de la patria es también nuestro destino. En cuanto que grande es México, grandes deben ser nuestros ideales, sentimientos y realizaciones.

Cuarto   Supremacía de los intereses del país sobre los de cualquier índole, delimitándose estrictamente la influencia y pretensión extranjera.

Quinto   Refrendar el propósito de ser un país independiente, autosuficiente y digno, con primacía sobre territorio, recursos y riquezas naturales.

Sexto   Concertar acciones y esfuerzos en una meta común: El progreso de México, sin distinción de organizaciones y partidos políticos.

Séptimo   Tener gobiernos presididos por notables líderes con la mente y el corazón puestos en México, comprometidos con una ideología propia que fomente y enriquezca nuestro patriotismo-nacionalismo.

Con estos fundamentos y criterios básicos, podrá estatuirse un régimen compatible a las necesidades y anhelos del pueblo de México. El objetivo central es aprovechar consciente y responsablemente las experiencias y lecciones adquiridas, y la urgencia de proyectar una patria prodigiosa y única para los actuales y futuros mexicanos.

Para hacer realidad nuestra Ideología, propósito inalterable si pretendemos alcanzar un justo e íntegro desarrollo en toda la República, exige de cada uno de nosotros un sano y elevado espíritu nacionalista, que incluya desde despojarnos de perjuicios y sometimientos colonialistas, hasta forjar un carácter inquebrantable de decisión y perseverancia; con lo cual la dinámica evolución política, económica, social y democrática que con vehemencia nos demanda la noble y paciente nación mexicana, pueda afrontarse en condiciones y circunstancias más favorables.

Desde luego, la participación de los partidos y organizaciones políticas, al ser entidades de interés público y tener reconocimiento constitucional, asumen de manera ineludible y contundente, el compromiso de vigilar y contender por el progreso y bienestar de la población. Sus criterios, planes, programas y propuestas, deben contemplar -sin importar dogmas, doctrinas o dialécticas partidistas-, el fin superlativo de la unidad e identidad nacional, con lo cual puedan rescatarse nuestra raíz y dignidad; y evitar así, injerencias, conformaciones e imposiciones ideológicas

Hoy como entonces, el sujuzgamiento y la marcada diferencia de clases iniciada a partir de la época colonial, continúan y se agravan, pues la mayoría de los mexicanos tienen pocas posibilidades de mejorar su condición y nivel de vida. Con renovados sentimientos y un verdadero cambio de mentalidad y actitud, construyamos un moderno país, cimentado sobre una vigorosa convicción y activa participación.

Sin importar el motivo o pretensión, el pueblo no debe seguir sacrificándose; las lecciones y errores son sumamente severos y humillantes, y es indispensable valorarlos y aprovecharlos para desarrollar una nación más unida, libre y soberana.

Esto significa que de insistir las autoridades en imponer políticas ajenas, las acciones y esfuerzos para fortalecer nuestra existencia y posición internacional, quedarán indefinidamente rezagada; situación que complica las contradicciones y contrastes sociales -parecidas a las de principio del siglo XX-, con la diferencia que ahora la población es seis veces más y existen mucho menos recursos y riquezas potenciales.

Por lo que para contener y aliviar la presión e inconformidad social, es fundamental destinar, entre otras importantes actividades de alta participación y beneficio laboral, un mayor porcentaje de los recursos del erario y del sector privado a la ejecución de obra pública bien planificada, programada y rentable, así como actualizar y ampliar la planta productiva, y transformar desde su raíz el campo. De esta forma, al reciclarse y reactivarse la economía nacional hasta lograr y conservar un justo progreso y distribución patrimonial, el país adquirirá una posición sobresaliente y digna, respecto de las naciones con las cuales compartiremos el futuro.

En la actualidad, al predominar los conceptos, criterios y normas de democracia y globalización, impuestos desde poderosos centros de control financiero y político -por supuesto, creados y dirigidos por naciones altamente industrializadas-, y al ser aplicados literalmente por nuestro gobierno, sus efectos y alteraciones impiden a México salir del subdesarrollo, incluso retrocede más. Esos países, al disponer con sistemas gubernamentales y planes de largo alcance, establecidos con bastante anterioridad, siempre estarán en ventaja para determinar tratados y negociaciones.

Ante estas consideraciones se requiere una directriz, que sin demora, nos conduzca a mejores horizontes de desarrollo. Para su consecución se propone la Ideología NovAztlán -crisol de grandeza y orgullo de los mexicanos-, la cual nos identifique y valore en la comunidad mundial. De su declaración de principios se mencionan:

Primero   Nuestros orígenes e idiosincrasia son la esencia para cimentar el resurgimiento y emancipación de la gran patria mexicana.

Segundo   Adquiramos el compromiso de sumar y coordinar acciones y esfuerzos para garantizar a la brevedad nuestro pleno desarrollo.

Tercero   Los intereses y objetivos del país tienen estricta primacía respecto a los ajenos. Más allá de cualquier pretensión o amenaza, esta México.

Cuarto   Debemos ser auténticos mexicanos y desarrollar nuestra enorme capacidad creativa. Si México es grande, pensemos en grande.

Quinto   Es imperativo defender nuestra cultura e idioma, así como rescatar principios, tradiciones y conocimiento de lenguajes y arte ancestral.

Sexto   Fundamentemos que el territorio, los recursos y riquezas nacionales, representan nuestro más valioso e insustituible patrimonio.

Séptimo   Nuestro destino depende de la voluntad e imaginación para conformarlo. El México nuevo del tercer milenio es responsabilidad inherente de cada mexicano.

Octavo   Una nueva visión y mentalidad, hará de nuestra nación una fortaleza espiritual, lo cual vencerá desafíos y obstáculos por difíciles que sean.

Noveno   Respetar y sentir máximo orgullo por los símbolos patrios: Bandera, escudo e himno; pues el patriotismo siempre nos mantendrá unidos.

Estos ideales para devolverle a nuestro país su dignidad y capacidad de decisión, sustentos y conceptos filosóficos del Proyecto Nacional México Tercer Milenio, conceptuado y planificado con más de cincuenta importantes obras de infraestructura básica -presas de multifunciones, vías de comunicación, centros energéticos (refinerías, plantas termoeléctricas y petroquímicas), distritos de riego y acuacultura, etc.- para reordenar y descentralizar las actividades y la vida de las principales regiones y ciudades de la nación, al resumirse en el lema México Nuevo. Patria Prodigiosa, se erigirán en un frente ético indestructible de nuestra identidad.

Nueva Constitución Política de la República de México

Con la intención de institucionalizar los postulados de la Ideología NovAztlán, así como organizar su aplicación en los distintos sectores, es recomendable que se incorporen en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. O bien, debido a la transformación y evolución de fondo que implica su instauración, resultaría congruente y oportuno analizar la posibilidad de promulgar una renovada Ley Suprema. De ser así, con su nueva denominación -Constitución Política de la República de México- se daría preponderancia y cumplimiento a las aspiraciones que por siempre desea y anhela el pueblo de México, al garantizarse en lo fundamental:

DEMOCRACIA   De su autenticidad y respeto se alcanzará la unidad de todos los mexicanos, fortaleciéndose así las garantías individuales, la independencia y libertad que al ser dirigida y representada por líderes-estadistas, visionarios y patriotas se reduzcan hasta eliminarse flagelos de corrupción, cohecho, intromisión ajena..; calamidades que agravian, tergiversan y dañan la vida de nuestra nación.

GOBIERNO   Una Administración Pública integrada por funcionarios que tengan la mente y el corazón puestos en México, caracterizada por ser prepositiva, fomente en todos los sectores el trabajo constructivo y las actividades productivas, y simplifique los excesivos y complicados trámites burocráticos, logrará el reconocimiento y apoyo ciudadano. El Estado al ejercer sus facultades con una organización sencilla y líneas de responsabilidad claramente definidas, y al concretar la soslayada división de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, asegurará su máxima esencia y presencia.

ECONOMÍA   El esfuerzo y producto de las actividades en el país deben canalizarse para elevar el bienestar de los mexicanos, reactivar la economía e incrementar los recursos financieros, a fin de cumplir con los compromisos y empréstitos adquiridos y la generación de empleos. Los convenios, tratados y acuerdos comerciales que se realicen con otras naciones y organismos, serán sobre la base de un desarrollo compartido, que garantice plena independencia para decidir cada cual su destino. Es decir, no seguir destinando el mayor trabajo y la riqueza del país, al servicio de una deuda hoy impagable, y a un sistema financiero mundial en riesgo de colapsarse.

ALIMENTACIÓN   Reflexionar que lo más valioso de un país son precisamente sus habitantes, torna muy preocupante el hecho de que más de cuarenta millones de connacionales están subalimentados, en especial las nuevas generaciones. Es de imaginarse el destino que nos espera, si no se implementan acciones para impulsar desde sus cimientos al campo, la industria agropecuaria, y el aprovechamiento total y racional de los recursos marinos y acuícola, donde el único interés y objetivo sea devolver a la población su nutritiva alimentación y capacidad productiva.

SALUD PUBLICA   Resulta esencial preservar, proteger y utilizar de manera consciente y responsable las riquezas potenciales; pues de continuar la creciente contaminación del aire, el agua y la tierra con sustancias, productos y desechos cada vez más peligrosos y tóxicos, así como la sobre explotación, depredación y pérdida de recursos y especies naturales, se agravarán los efectos, alteraciones y daños a la salud, comprometiéndose el sano desarrollo de las actuales y futuras generaciones.

EDUCACIÓN   El Estado al asumir la obligación en su impartición, y la población, el compromiso para aprovecharla de manera integral, no necesariamente implica la importación e imitación de modelos y criterios educativos para elevar la calidad de la enseñanza. Si queremos reorientar y enriquecer una nueva civilización y cultura, con claros preceptos de nacionalidad, superación y excelencia, desarrollemos normas, técnicas y procesos, acordes a nuestra necesidad y perspectiva de progreso, apoyados con criterios y métodos de vanguardia que fortalezcan valores propios.

TRABAJO   La creciente población, las políticas económicas extremas en vigor, los inconsistentes programas agropecuarios con sus negativas consecuencias al campo   -emigración, abandono, cultivos y actividades ilegales-, el despido de personal y la incorporación de cientos de miles jóvenes que demandan trabajo, presentan un panorama sumamente preocupante, que requiere de acciones y políticas laborales profundas para revertir el peligroso e incontenible desempleo; donde la inversión productiva tenga preferencia para asegurar, activar y expandir las fuentes de empleo.

VIVIENDA   Para satisfacer el enorme déficit acumulado y su persistente demanda, sólo podrá solucionarse a fondo y en definitiva, si se crean los modernos y propuestos Complejos de Desarrollo para brindar una alternativa viable y atractiva que permitan ordenar y desconurbar las principales ciudades y regiones. En caso contrario, la excesiva presión poblacional que exige una vivienda adecuada, deteriorará todavía más la calidad de vida en las sobre pobladas zonas metropolitanas -que cuentan con servicios restringidos y presentan problemas de invasión de tierras agrícolas y reservas ecológicas- se convertirá en una inconformidad muy difícil de controlar.

JUSTICIA   El progresivo reclamo y demanda de respeto a las garantías y derechos individuales, comunitarios y nacionales, hacen urgente una procuración de justicia expedita, equitativa e imparcial, con leyes, normas, procesos, juicios y sentencias, sustentadas cabalmente en preceptos constitucionales. De modo que su impartición, sea un verdadero derecho ciudadano, aplicada sin distinción ni coacción por representantes jurídicos y oficiales de elevada ética profesional; donde al traducirse en una eficiente seguridad pública y privada, pueda crearse un ámbito de trabajo y desarrollo pacífico, que permitan establecer una confiable y fructífera convivencia.

ECOLOGÍA   Del respeto absoluto y sana convivencia con la naturaleza, y del uso racional y responsable de las riquezas naturales, depende indudablemente nuestro futuro y bienestar. Por lo que es fundamental aplicar criterios, normas y programas de protección y conservación ecológica-ambiental, compatibles a las condiciones culturales y fisiográficas del país. Estas acciones, junto con otras de carácter social-educativo, no deben diferirse más; ya que la escasez de agua y desperdicio energético, la grave contaminación atmosférica, del agua y del suelo, así como la incontrolada deforestación-erosión de áreas boscosas y selváticas, están convirtiendo a diversas regiones y ciudades en zonas urbanas inhabitables y en serio peligro de arruinarse, evidente realidad que enrarecen nuestro porvenir y el de la nación.

La nueva Constitución Política de la República de México -que se promulgaría de acuerdo a estos principios y conceptos generales-, restablecería en su más amplia expresión las aspiraciones y deseos ciudadanos para conformar un moderno y justo país. Entre las propuestas a corto plazo para interiorizar en la sociedad mexicana la Ideología NovAztlán y otorgarle carácter institucional y nacional, destacan:

1   Es elemental que las autoridades promuevan, cumplan y respeten el precepto constitucional de participación y sufragio universal. Esto asegurará que los mexicanos decidan su propio destino. Compromiso indispensable para el arribo al poder de auténticos estadistas-líderes y representantes populares que salvaguarden los principios e intereses de México.

2   Restablecer la Vicepresidencia de la República, lo que permitirá un mejor equilibrio y coordinación de funciones en el Poder Ejecutivo, fortaleciéndose así la federación y responsabilidad-participación de estados y municipios.

3   Crear, aprovechando las actuales dependencias que dispongan con áreas especializadas y relacionadas, las Secretarías de Planeación y Programación para normar y dirigir las políticas de gobierno a corto, mediano y largo plazos, y de Recursos Hidráulicos, Energéticos y Minerales, a fin de tener en un solo organismo federal la coordinación y administración de tan valiosos recursos naturales.

Además, es imprescindible reformar y adecuar los artículos constitucionales 25 y 26 relativos a la planeación y al crecimiento económico para evitar que se continúe presentando cada inicio de sexenio un plan nacional de desarrollo; que en muchos casos, por las variables involucradas se limita a tres o cuatro años, así como el artículo 90, el cual define a la Administración Pública Federal para tener en los tres niveles de gobierno una misma estrategia y directriz general que norme el presente y futuro de la República. La finalidad central es que el Plan Nacional de Desarrollo se transforme y circunscriba al amplio proyecto de país México Tercer Milenio.

Como un aspecto prioritario, es impulsar una política económica propia, sobre la base de que las riquezas potenciales del país son para beneficio y progreso de los mexicanos. La intención principal, es resolver a fondo el desempleo, la falta de vivienda, la subalimentación, mejorar la educación, etc. Por consiguiente, al evaluar y reconocer los errores cometidos, podrá contarse con la suficiente experiencia para delinear planteamientos y ejercer políticas económicas, viables y compatibles a los principios, necesidades, alcances y metas que requiere la nación, al estructurarse en:

a   Los planes y programas gubernamentales de desarrollo, son conveniente coordinarlos con el proyecto de amplia visión y largo plazo México Tercer Milenio, a fin de garantizar que las inversiones energéticas y de capital se destinen a obras de infraestructura con altos coeficientes de rentabilidad, productividad y participación.

b   Fortalecer la unidad y el orgullo por lo nuestro en todos los sectores de la población para asegurar óptimos índices de calidad y competitividad. Además, dar preferencia a la transformación de materias primas y recursos naturales en el país para impulsar el empleo y diversificar la producción interna y de exportación.

c   Hacer del mercado bursátil un auténtico promotor del desarrollo. México logrará su equitativo progreso con una iniciativa privada nacionalista y visionaria. Asimismo, revisar la justificación y beneficios de la industria maquiladora, frente al grave deterioro ambiental y a la salud pública, en particular la ubicada en la zona fronteriza. México debe ser un gran país creativo; no únicamente maquilador y narcodependiente.

d   Definir los conceptos y programas que impulsen el desarrollo industrial, con procesos científicos y tecnológicos de vanguardia en vinculación directa con los centros educativos del país aunado a fomentar el ingenio y creatividad característica del mexicano, desechando indiferencia, actitudes de menosprecio e inferioridad y, sobre todo, la falta de responsabilidad que tanto daño ocasiona.

e   Destinar todo el apoyo y los recursos suficientes y oportunos a la educación, alimentación y salud para consolidar el resurgimiento social y económico basado en habitantes fuertes y bien preparados. También, establecer acciones concretas para dar solución a corto y largo plazos, asegurando el derecho de empleo y vivienda.

f   Devolver la seguridad y capacidad de producción al campo, dando en propiedad las tierras de cultivo y de agostadero a los ejidatarios; respetar la propiedad privada y capitalizar sus actividades y productos, así como aumentar la superficie bajo riego y optimizar la existente. Simultáneamente, capacitar al campesino, agricultor y ganadero en el empleo de modernas tecnologías y procesos de producción agropecuaria, a fin de garantizar la autosuficiencia de alimentos e incrementar el nivel y la calidad de vida en el campo.

g   Aprovechar la riqueza de nuestro mar patrimonial y lagunas litorales, ante las condiciones orográficas adversas, urbanización y pérdida de tierra vegetal, escasez- contaminación del agua, lo cual limita progresivamente las áreas para la agricultura.

h   Concertar tratados y acuerdos internacionales de cooperación económica y bienestar social para hacer asequible un plan general de desarrollo con las demás naciones de Latinoamérica y con los organismos mundiales, conforme a normas de equidad comercial, de independencia, soberanía, de respeto ecológico y ambiental.

Con estos criterios básicos y de sentido común a las condiciones físicas y sociales del país, previstos en los preceptos, postulados y aspiraciones de la Ideología NovAztlán se evitará seguir adecuando y extremando las teorías políticas, financieras, económicas, laborales… €“conservadoras y liberales-, a fin de que los propios mexicanos diseñemos un presente y futuro mejor.

México Nuevo. Patria Prodigiosa

México, D.F. Noviembre de 1994.
Revisado, actualizado y sintetizado a Agosto de 2006

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