Fuerzas Armadas. Planes DN-III-E y Marina
El Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastres Naturales (DN-III-E) creado en Septiembre de 1965 bajo la jurisdicción de la Secretaría de la Defensa Nacional y activado-operado a través del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana -el correspondiente en la Secretaría de la Marina Armada es el Plan Marina que se delimita a las zonas costeras-, tienen la finalidad de contribuir a restablecer las condiciones normales de vida en aquellas regiones o zonas urbano-rurales alterada por alguna contingencia antropológica o fenómeno natural: sismos, vulcanismo, inundaciones, sequías, incendios…
Es decir, las Fuerzas de Apoyo para Casos de Desastres (FACD) asumen la responsabilidad y función de corregir los daños ocasionados por la naturaleza, apoyando a la población civil con medicinas, agua potable, servicios de sanidad e intendencia, vías auxiliares, limpieza, alimentos, albergues, transporte, asistencia social… para rehacer el hábitat de comunidades y centros urbanos. Por lo que la participación del personal militar resulta cada vez más necesaria para afrontar con oportunidad el entorno devastado por recurrentes y severas afectaciones. Aunque entre sus facultades, no se prevén acciones de reconstrucción completa de la infraestructura deteriorada.
Implica, únicamente las actividades de las FACD quedan circunscritas a lineamientos burocráticos-administrativos del Sistema Nacional de Protección Civil; criterio gubernamental que limita las funciones de las Fuerzas Armadas en la reconstrucción y, aún más, inhibe la ejecución de nuevas obras de infraestructura. Los planes DN-III-E y Marina no incluyen programas y proyectos de construcción y modernización de obras públicas que permitan anticipar en circunstancias favorables los cambios y fenómenos naturales; en consecuencia, se subutiliza los conocimientos, equipos y la capacidad técnica militar.
Significa, los trabajos correctivos se efectúan por el Gobierno Federal, Estatales y Municipales mediante sus organismos respectivos y/o contratando empresas privadas. Estas acciones -en la mayoría de los casos- se traducen en soluciones onerosas e incompletas. La vasta experiencia, capacitación, instalaciones, disciplina y forma de trabajo castrense se desperdicia, al dedicarse tan sólo a funciones de rehabilitación, vigilancia, protección y asistencia. Frente a estas restricciones, resulta inaplazable revisar y reconsiderar los dispendiosos planes emergentes oficiales, a fin de avanzar del injusto y persistente negocio de la tragedia humana a un subsecuente programa de obras, donde la contribución de las FACD sea determinante para transitar de lo correctivo a lo preventivo.
Con renovadas disposiciones constitucionales y normas legislativas, los Poderes de la Unión deben incorporar-invitar a las Fuerzas Armadas a edificar un México nuevo, justo y bien planificado. Al colaborar el sector militar en las directrices de concepto, planeación, estudios básicos, ingeniería de diseño hasta la construcción y puesta en operación de relevantes proyectos de infraestructura, el tiempo, las inversiones de capital y energéticas, los costos y la malversación se reducirán.
Dicha aspiración-tendencia, eliminará de manera tangible y permanente actitudes, compromisos y desviaciones asociadas a la coerción, corrupción, prevaricación, intimidación y, al mismo tiempo, generará procesos de competencia con las compañías y profesionistas civiles de la construcción. Así, este horizonte compartido de trabajo y de coordinación-cooperación productiva, favorecerá la conclusión expedita de obras de infraestructura y podrán realizarse varios proyectos paralelamente, caracterizados por sus altos índices de rentabilidad y competitividad.
Conforme a esa conjunción de actividades, funciones y objetivos de los sectores oficial, privado, militar y social, dirigida hacia una misma meta de entendimiento y desarrollo, México ampliará las opciones y oportunidades de prosperidad para las generaciones actuales y futuras, lo cual asegurará desplazar convulsiones, rezagos, discrepancias, enconos, conflictos e intereses de organizaciones, partidos y sectores antagónicos, insurgentes y narcotraficantes, por un visionario y ampliado concepto de República; que sin dilación y preferencias, beneficie a todo mexicano.
De ahí que los planes DN-III-E y Marina, al transformase en auténticos programas de vanguardia, las prevalecientes funciones de auxilio que definen a tan importantes acciones altruistas militares, evolucionarán para construir -en coordinación con las dependencias y empresas civiles- grandes obras de infraestructura como sistemas hidroenergéticos y presas de multifunciones, vías y sistemas de comunicación, centros energéticos (refinerías, centrales termoeléctricas y plantas petroquímicas), distritos agropecuarios, acuícolas y piscícolas, complejos urbanos, industriales, comerciales, educativos y de salud…
Desde luego las obligaciones de salvaguarda y defensa nacional de las Fuerzas Armadas quedan incólumes. La intención de extender la participación de las FACD a través de su Cuerpo de Ingenieros, Médicos… es para agilizar la consecución de un México moderno y dinámico. Así como en otras naciones: Estados Unidos de América, Alemania, Rusia, Francia, China el sector militar es un baluarte invaluable para edificar obras que diversifiquen la prosperidad y el desarrollo económico-material de sus pueblos; en México, ante la costosa e incontrolable conmoción que padece el país, resulta urgente e imprescindible sumar trabajos civiles y militares.
Por lo que los setenta proyectos de infraestructura que integran el Proyecto de País México Tercer Milenio, con sus siete Complejos de Desarrollo: Pacifico Sur, Pacífico Occidental, Pacífico Noroeste, Golfo Norte, Golfo Centro, Sureste y Región Central, además de sus obras hidroenergéticas para garantizar suficiente agua, energía, alimentos y vías de comunicación; que según opinión de algunos sectores son absorbentes-fantásticas por sus dimensiones y alcances, al ampliarse las facultades de las Fuerzas Armadas de inmediato su construcción se simplificará, materializará y economizará… Sin duda, al eliminarse componendas, sobornos e irregularidades desde las licitaciones, durante las etapas de ejecución y posterior operación, las nuevas obras serán un redituable negocio para la nación.
Con visión integral, mentalidad a futuro, anhelos de progreso y plena voluntad de las máximas autoridades civiles-militares, los Planes DN-III-E y Marina, simbolizarán una trascendente y distintiva función del Estado Mexicano para incrementar el patrimonio y la riqueza nacional, aunado a brindar a los mexicanos de hoy y de siempre infinidad de empleos útiles, productivos y remunerativos en contraposición a las actividades ilícitas, propósitos que fortalecerán la unidad y posteridad de México.
Ing. Manuel Frías Alcaraz
Autor del Proyecto de País México Tercer Milenio
www.mexicotm.com
manuel.frias@mexicotm.com
México, D.F. Enero de 2012
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- Publicado:
- 12.01.12 / 12pm
- Categoría:
- Política

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