Plasma-Agua. Cuarto Estado Físico del Agua

Es agua glacial sometida a extremas temperaturas y presiones criogénicas, que adquiere una alta capacidad subliminal, al pasar de sólida a vapor por la acción energética de los elementos que la integran y del calor atrapado durante su proceso de congelación (se expande alrededor de nueve por ciento) Significa, por su situación de confinamiento a grandes profundidades se deshiela parcialmente, lo cual genera gas a una temperatura ligeramente arriba del helado entorno, suficiente para socavar y formar cavernas en el interior de los densos y pesados glaciales. Estas grutas, que además contienen agua proveniente de sistemas sub-glaciales, involucran a los tres estados conocidos (vapor, líquido y sólido), donde al interactuar en un congelado ambiente subterráneo y sin la acción del viento se transforman en la cuarta fase físico-químico del agua: plasma semilíquido o gelatinoso.

Implica, desde que el oxígeno e hidrógeno se mezclaron para formar-producir agua, su volumen es el mismo. En consecuencia, la cantidad de agua para sustentar y asegurar la vida en la Tierra es exactamente igual a partir de su existencia, no se pierde ni se agrega una sola gota. Por lo que su escasez no es un problema natural sino humano.

Ante esta perspectiva, la meta y directriz central debe ser incrementar la cantidad y calidad de agua en tierra -continental e insular- Si hoy existen alrededor de 7.6 millones de kilómetros cúbico (km³) en almacenamientos superficiales y subterráneos, y 30 millones de km³ en los glaciales, el objetivo por alcanzar será duplicar el volumen de agua líquida conforme al ciclo hidrológico criogénico, lo cual consistiría:

1. La hegemonía de la CrioEnergía (CE: www.friasgroup.com) queda plenamente constatada en la Tierra, al simbolizar casi cuatro veces más el volumen de agua dulce (hielo) que la generada por el ciclo hidrológico térmico (lluvia, nieve y granizo). Así como el vapor de agua caliente y frío se eleva, condensa y precipita, el fenómeno opuesto es la congelación, concentración y dilatación del agua helada que flota por su densidad menor.

2. Si el ciclo hidrológico térmico se manifiesta en lluvias y tormentas tropicales e invernales, donde los huracanes, tifones, tornados, masas polares, corrientes de chorro… son sus evidencias extremas, en el ciclo criogénico las eras geológicas glaciales, las perpetuas y gruesas cubiertas de hielo en las altas montañas y regiones polares, dan una idea del poder de la CE en tierra como en la atmósfera.

3. Es decir, las precipitaciones por más intensas y extendidas que sean, ya no pueden aumentar la cantidad de agua dulce terrestre, debido a la perfección del proceso térmico. En contraposición, la formación, ampliación y permanencia de los glaciales, casi no requieren de precipitación (la Antártida es un gigantesco desierto helado), sino de las bajas temperaturas y la solidificación del agua marina y la humedad ambiental.

Por sus características el agua sobre-congelada representa una enorme y estratégica reserva que participaría a cubrir la creciente demanda en varias regiones semiáridas y áridas de la Tierra. Debido a sus propiedades para alojar partículas de calor (fotones) entre sus espacios intermoleculares -derivadas del poder energético del oxígeno e hidrógeno y su capacidad de dilatación-, el ascenso del calor liberado a grandes profundidades se dificulta, lo cual propicia que la energía interna acumulada derrita las zonas inferiores de los glaciales, originándose cavernas de hielo que resguardan lagos de agua semilíquida (si el agua infiltrada en rocas calizas crea grutas surcadas por ríos subterráneos, en los pesados y profundos glaciales ocurre un fenómeno parecido). Esto resulta trascendental de entender para evaluar y analizar la posibilidad de aumentar la cantidad de agua. Su consecución requeriría:

A temperaturas sumamente bajas el agua súper-fría y confinada (Plasma-Agua) tiene un proceso inverso de sublimación. Así como el vapor menos frío emana de la superficie polar para formar las tormentas invernales, ocurriría el mismo procedimiento en el interior de los glaciales, donde el gas atrapado (quizás inflamable) socava-diluye el hielo contiguo para reequilibrar la temperatura y presión, lo cual propicia enormes cavernas.

El ciclo hidrológico criogénico -superficial y subterráneo- se sustenta en la evaporación de agua congelada. Este gas al ascender se dispersa y condensa en las zonas inferiores de la atmósfera y es arrastrado por los vientos hacia el ecuador. En las entrañas glaciales -donde el vapor desciende- se contrae, licua y queda encerrado en su interior.

De acuerdo a estas cualidades del agua glacial, la humanidad tendría amplias posibilidades de incrementar sus reservas del vital líquido para evitar guerras por su control, distribución y uso. Su administración se instauraría en una renovada visión y mentalidad que le asigne a la CE su verdadero valor y significado como la energía rectora universal, a fin de hacer a los glaciales e iceberg, el objetivo alterno mundial de abasto y complemento futuro de agua.

El Proyecto Plasma-Agua representa más que una esperanza. Es un planteamiento de largo alcance con conceptos, programas y procesos innovadores, a fin de duplicar la disponibilidad de agua dulce en el planeta Tierra. Asimismo, probaría en su más alta expresión la interdependencia y las funciones generales y específicas entre las energías suprema universal -CrioEnergía- y radioactiva -TermoEnergía-, que al ser moderadas y equilibradas por la MesoEnergía, la humanidad ampliaría notablemente sus horizontes de posteridad, desarrollo y bienestar.

Manuel Frías Alcaraz
Autor del Proyecto de País México Tercer Milenio (www.mexicotm.com)


Acerca de este Artículo